domingo 11 de mayo de 2008

El Cordero de Dios

Los cuatro Evangelios presentan a un Jesús mirado de diferentes aspectos, es como si cada autor hubiera hecho un retrato diferente, pero del mismo sujeto. Los cuatro Evangelios son una obra magistral que solo el poder de Dios pudo conservar hasta el día de hoy, es decir, los cuatro Evangelios son una inspiración Divina. A pesar de que Lucas en su libro, en el capítulo 1:1-4, dice que ya había algunos evangelios deambulando. Pero como ya dijimos solo quedaron cuatro; y estos cuatro son una inspiración Divina.

A mediados del siglo II, Ireneo, el padre de la Iglesia, dijo que los cuatro Evangelios son el cumplimiento de la profecía de Ezequiel 1, especialmente la de los cuatro querubines con diferentes caras, diciendo que la cara de León es Mateo; la cara de Hombre es Marcos; la cara de Buey es Lucas; y por último la cara de Águila es Juan. Pero esto es solo una imaginación, a pesar de que en cierto sentido pueda tener razón.

Los cuatro Evangelios pueden aludir a las cuatro dimensiones que habla Pablo referentes del amor de Dios que es en Cristo Jesús. Veamos el versículo, dice:


Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. Efesios 3:17-19.


Pablo nombra cuatro dimensiones:“la anchura”, “la longitud”, “la profundidad” y “la altura”. Estas cuatro dimensiones del amor de Dios, pueden estar presentadas en los cuatro Evangelios.

Cada autor presento a Jesús en la forma en que más le llamo la atención, pero el que más se identifica de los cuatros es sin duda el apóstol Juan, este está separado de los Evangelios sinópticos. Los Evangelios sinópticos son aquellos que están unidos entre si, la palabra sinóptico viene de dos termino Griegos, syn, que significa “conjunto” y “óptico”, que significa “visión”, “mirada” y/o “observar”. Esto quiere decir, que se pueden estudiar en conjunto [visión en conjunto]. Los Evangelios sinópticos son: Mateo, Marcos y Lucas. Y Juan esta eximido de este grupo porque todo su libro es exclusivo, solamente doce partes de su libro comparte con sus amigos sinópticos y es por eso que este tema se va a tratar del libro de Juan. Démosle una mirada a los Evangelios sinópticos.


Evangelio según San Mateo


Este Evangelio es el más largo, tiene 28 capítulos y 940 versículos. Este autor nos presenta a un Cristo, como cumplimiento de las profecías referentes al Mesías prometido, en realidad es el cumplimiento de las Escrituras, y este autor lo hace resaltar. Mateo empieza con la genealogía desde Abraham, al parecer este Evangelio fue escrito para convertir a los Judíos que no creían en Jesús como Mesías, y para alentar a los Judíos convertidos a Cristo, es por eso que este autor lo presenta como “...Hijo de David, Hijo de Abraham”, es decir, el cumplimiento del Mesías de Israel. Solo un Judío convertido pudo haber escrito este evangelio, y es así, Mateo era un Judío convertido, el era un publicano (Mateo 8: 9-13). También este autor hizo resaltar a un Jesús Maestro, es el autor que más pone énfasis en sus sermones, a diferencia de los otros que solamente le dan una mirada. A continuación veamos los sermones que este autor le puso más énfasis: a) El sermón del Monte, cap. 5.7; b) El discurso sobre el discípulado, cap. 10; c) El sermón junto al mar, cap. 13; d) Discurso sobre la humanidad, cap. 18; e) El discurso sobre la hipocresía, cap. 23; f) El sermón escatológico y/o profético, cap. 24-25.


Evangelios según San Marcos


Este Evangelios tiene 16 capítulos y 651 versículos. Este autor resalta más la humanidad de Cristo, y lo presenta de como a pesar de estar encarnado, aun así demuestra su Divinidad mediante hechos concretos, se podría decir que este libro presenta a Jesús en acción. Este es el libro más corto de los Cuatro Evangelios, pero algunos eruditos recomiendan para los que quieren empezar a estudiar los Evangelios, que empiecen por este. Todo lector de del Evangelio de Marcos experimenta lo que sintieron los primeros discípulos: un llamado al ministerio.


Evangelio según San Lucas


Este Evangelio tiene 24 capítulos y 1027 versículos. Lucas presenta a Jesús como, el Hombre Perfecto. A diferencia de Mateo este empieza con la genealogía desde Jesús y termina con Adán. Al parecer Lucas no era Judío, Lucas era considerado como gentil. Y es por eso que en la genealogía de Jesús, llega hasta a Adán, porque este autor quería dejar a un Jesús salvador tanto como de Judíos, como de gentiles; un Salvador del mundo.

Sin Lucas no hubiéramos sabido de la expansión del evangelio a los gentiles por medio del apóstol Pablo, es decir, no tendríamos los Hechos de los Apóstoles. El Evangelio según San Lucas y los Hechos de los Apóstoles, se puede considerar como los tomos I y II de Lucas.

Este autor resalta más el trato de Jesús con las mujeres, en realidad, Lucas es el único que hace resaltar el trato que Jesús tuvo con las mujeres.



Conclusión de los Evangelios sinópticos


Estos tres Evangelios están íntimamente unidos, estos tres a diferencia de Juan, presentan el ministerio de Jesús en galilea, y Juan muestra el ministerio de Jesús en Judea. Estos tres Evangelios son una parte sumamente importante en la comprensión del ministerio de Jesús, y en la vida, muerte y resurrección de nuestro Salvador. Así concluimos de que estos tres Evangelios, se pueden estudiar de una forma simétrica, estos comparten la humanidad de Cristo, es decir, la anchura, la longitud y la profundidad. En este mundo, un cuerpo tiene tres dimensiones, que son las mismas que presentan los tres Evangelios: anchura, longitud y profundidad. Son las únicas dimensiones que se conocen, y no puede haber mas dimensiones que las tres ya mencionadas en un cuerpo en este mundo, tal vez en otros si, no lo se, solo Dios lo sabe. Quizás estos tres Evangelios aluden más a la Humanidad de Cristo que a su Divinidad, es decir, las tres dimensiones que se conocen solo en este mundo y/o Universo. En conclusión, estos tres Evangelios presentan a Jesús como, “Humano – Divino”, es decir, Jesucristo.



El Evangelio de Juan


Al estudiar este Evangelio desde un principio nos damos cuenta de que es muy diferente a los demás, la particular forma de darle inicio a este libro, la palabra “Cordero” que tanto interés le causo al Apóstol Juan, y por último, solo doce partes de su libro comparte con las de los Evangelios sinópticos, y todo el resto de este libro es exclusivo.

El propósito del apóstol Juan de escribir este libro, era sin duda refutar las falsas doctrinas referentes a Cristo que abundaban en ese tiempo. Este es el último libro de los Evangelios en escribirse, es decir, los otros tres ya estaban escritos, de ahí se podría decir de la exclusividad de este libro, porque el apóstol Juan quería refutar esas falsas doctrinas que habían salido, y no se encontraban tesis en los otros Evangelios para refutar esas doctrinas que amenazaban la Iglesia. Según el C.B.A [Comentario Bíblico Adventista], dice que tres cosas eran las que amenazaban a la Iglesia en aquel tiempo, las cuales son, 1) la decadencia de la piedad; 2) la herejía, sobre todo el gnosticismo, que negaba la reencarnación de Dios y fomentaba el libertinaje; y 3) La persecución.

Pero el más grabe era sin duda el gnosticismo, es por eso que el apóstol escribió este libro, acerca de la Divinidad de Jesús. A pesar de todo eso, este apóstol es el único que experimentó el poder transformador del amor de Dios, la hermana White, presenta un hermoso párrafo acerca de este apóstol, dice:


Juan se distingue de los otros apóstoles como el “discípulo al cual amaba Jesús”. Parece haber gozado de un grado de preeminente de la amistad Cristo, y recibió muchas pruebas de la confianza y del amor del Salvador. Juan era uno de los tres a los cuales les fue permitido presenciar la gloria de Cristo sobre el monte de la transfiguración, así como su agonía en el Getsemaní, y fue a él a quien nuestro Señor confió la custodia de su madre en aquellas últimas horas de angustia sobre la cruz. Al afecto del Salvador correspondió el discípulo amado con toda la fuerza de una ardiente devoción. Juan se apoyó en Cristo como la parra se sostiene sobre una majestuosa columna. Por amor a su Maestro desafió los peligros de la sala del juicio y permaneció junto a la cruz; y al oír que Cristo había resucitado, se apresuró para ir al sepulcro y en su celo dejó atrás aun al impetuoso Pedro

La devoción abnegada y el amor confiado manifestados en la vida y el carácter de Juan, presentan lecciones de incalculable valor para la iglesia cristiana. Juan no poseía por naturaleza la belleza de carácter que reveló en su postrera experiencia. Tenía defectos graves. No solamente era orgulloso, pretencioso y ambicioso de honor, sino también impetuoso, resistiéndose por la justicia. El y su hermano eran llamados “hijos del trueno”. Mal genio, deseo de venganza, espíritu de critica, todo eso se encontraba e el discípulo amado. Pero, debajo de ello el Maestro divino discernía un corazón ardiente, sincero y amante. Jesús reprendió su egoísmo, frustró sus ambiciones, probó su fe, y le reveló aquello por lo que su alma suspiraba: la hermosura de la santidad, el poder transformador del amor. (Hap. Pág. 445-446)



La pluma inspirada dijo que el apóstol Juan fue el único que experimento el amor de Dios en toda su plenitud, es decir, la anchura, la longitud la profundidad y la altura.

El libro de Juan es el único libro del A.T. que empieza como el libro de Génesis, “En el principio”, es más, es el único en toda la Biblia que empieza como Génesis. Quizás al apóstol le llamo la atención que, el mismo Jesús que había estado con el, hubiera sido el que participo en el principio de la creación, las mismas manos que habían sanado al enfermo, fueron las mismas que crearon el mundo. En el primer capítulo de Juan, vemos como desde un inicio el autor refuto las falsas doctrinas referentes a Cristo, describiendo a Jesús como Dios. A diferencia de los otros que presentan a Jesús como, Humano – Divino, es decir, Jesucristo; este presenta a Jesús como un ser Divino – Humano, es decir, Cristo Jesús.

Como nombramos más arriba, hay doce partes que Juan concuerda con los Evangelios sinópticos, las cuales son:



1) El testimonio de Juan el Bautista, 1:19-28

2) Jesús purifica el templo, 2:13-22

3) La alimentación de los cinco mil, 6:1-15

4) El complot para matar a Jesús, 11:45-57

5) Jesús es Ungido en Betania, 12:1-8

6) La entrada triunfal a Jerusalén, 12:12-19

7) Jesús anuncia la traición de Judas, 13:21-30

8) Jesús anuncia la negación de Pedro, 13:36-38

9) El arresto de Jesús y su juicio, 18 – 19:1-16

10) La crucifixión y muerte de Jesús, 19:17-42

11) La resurrección de Jesús, 20:1-18

12) Jesús se aparece a sus discípulos, 20:1-8



En doce partes, o doce acontecimientos comparte Juan con los Evangelios sinópticos, pero si se fijan los últimos siete acontecimientos, son los de la semana de la crucifixión, si contamos desde la entrada triunfal de Jerusalén hasta la aparición a sus discípulos, tenemos un total de siete acontecimientos. ¿Por que hay que contar desde la entrada triunfal a Jerusalén? Porque es la semana de la crucifixión, es decir la entrada triunfal a Jerusalén es el tan conocido domingo de ramos, y cuando Jesús se le aparece a sus discípulos es el domingo de resurrección, es decir, siete acontecimientos de domingo a domingo.

Al parecer el apóstol Juan concuerda más con los otros Evangelios en los acontecimientos de la semana de la crucifixión, es posible que, el objetivo del autor no fuera recalcar la semana de la crucifixión, siendo que coincide más veces con sus amigos sinópticos. El objetivo del autor era presentar al Divino Hijo de Dios, al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el objetivo de este autor era presentar a un Jesús Hijo de Dios; a Dios encarnado. De ahí se podría decir la exclusividad del libro.

Es más, al parecer una de las palabras que más le causo cuidado, es la palabra
“Cordero”, cuando Juan el Bautista lo llama, “el Cordero de Dios”, veamos un poco.

La palabra Cordero aparece 34 veces en el N.T., es usada por cinco libros del N.T. El primer lugar se lo lleva Apocalipsis con 29 veces, 28 de ellas para referirse a Cristo, y solo una vez para referirse a una bestia con cuernos como de “cordero” (Ap. 13:11); el segundo lugar se lo lleva el Evangelio según san Juan con tres veces, 2 veces para referirse a Cristo, y solo una vez para referirse a nosotros como corderos del Pastor, cuando Jesús le pregunta a Pedro, ¿Me amas?... apacienta mis “corderos”; el tercer lugar se lo llevan los libros de Hechos y 1 de Pedro, los dos lo usan para referirse a Cristo, Hechos lo usa cuando el Etiope está leyendo la profecía concerniente al Mesías (Hechos 8: 32), solamente lo usa una vez; Pedro en cambio lo usa para referirse a como Cordero sin mancha fue sacrificado Jesús... 1 de Pedro: 1:19.

El autor del Apocalipsis es el mismo que estamos estudiando ahora, es decir, al apóstol Juan, quien debe haberle causado una impresión muy fuerte cuando Juan el Bautista lo llama: “El Cordero de Dios”, tanto así que en el libro de Apocalipsis lo usa 28 veces para referirse a Cristo.



Conclusión


En efecto, Cristo es nuestro Cordero pascual, y solamente por su sacrificio somos Salvos, es el, El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Acerquémonos con fe al trono de la Gracia, sabiendo que Cristo pago el precio que nosotros teníamos que pagar, porque por fe somos salvos por medio de la Sangre Redentora de Cristo Jesús.

lunes 4 de febrero de 2008

Lo hizo por tí

Lo hizo por tí, El plan maravilloso de Dios para tu redención.

Así es el nombre del último libro que termine. Excelente libro del pastor Atilio René Dupertuis, un gran erudito adventista. Este es el segundo libro de este pastor que leo, el otro que leí es: "Romanos, el poder transformador de la gracia". También es un súper buen libro.

Bueno, este libro se trata de la redención que Dios ha hecho con nosotros; tanto la obra que Dios hace por nosotros, como la obra que hace en nosotros. Relata desde la necesidad que nosotros tenemos de la redención, hasta el hogar de los redimidos.

En fin, una de las cosas que más me sorprendió de este libro, fue cuando el pastor hace una reflexión de la muerte de Cristo, quisiera resumir con mis palabras lo que el pastor dijo: La paga del pecado es muerte, ¿pero que muerte? La muerte eterna. Cristo vino a pagar el precio de esa muerte; la muerte eterna. Si Cristo hubiera cometido un error en su vida, o hubiera pecado en su último suspiro ahí en la cruz, Cristo hubiera muerto para siempre. El vino a pagar el precio de la muerte eterna; y lo logró, y en él podemos tener vida eterna juntamente con Dios.

¡Miren cuanto se estaba poniendo en juego allí en la cruz! Eso fue lo que más me sorprendió, por que es verdad, Cristo vino a pagar el precio de la muerte eterna, y si hubiera cometido algún error, Cristo hubiera muerto eternamente. Es por eso que se necesitaba un ser perfecto que pudiera vivir en armonía con la ley de Dios y así pagar el precio para rescatar esta raza caída. ¡Cuantas cosas nos faltan por comprender de la cruz del calvario! Elena de White, dijo que pasaríamos la eternidad tratando de comprender el misterio de la cruz, y aun así no lo vamos a poder comprender.

Bueno, los invito a leer este espectacular libro del pastor Atilio René Dupertuis.
Una de las cosas para poder estar firme en estos tiempos, es la lectura de la Biblia. Nuestra hermana White dijo que es nuestra única salvaguardia en estos tiempos. Así que los invito a leer libros cristianos y a investigar de las cosas de Dios. A leer los libros del Espíritu de profecía, que hoy en día son muy pocos los que leen esos libros. Así que la invitación está hecha. Y recuerda siempre esto: Dios quiere ayudarte a cambiar, pero el que tiene que apagar el televisor eres tú; Dios quiere darte mas inteligencia, pero el que tiene que elegir un buen libro eres tú.

¡Que Dios te bendiga!

martes 22 de enero de 2008

La ira de Dios


Bueno, como ya venimos estudiando el tema de la justificación por la fe, para poder entenderlo mucho mejor, es necesario conocer la ira de Dios. Quizás es un tema que a muchos no les agrada, y quisieran borrar de las paginas de la Biblia; pero la ira de Dios es un tema tan cierto como lo es el amor de Dios. Si pudiéramos encontrar en los libros de la Biblia cual es el libro que trata de la ira de Dios, este sería Nahum. Según Ray C. Stedman un comentador bíblico, dijo lo siguiente acerca de este libro:

“El atributo de Dios que le fue dado revelar al profeta Nahum fue la ira de Dios. No hay actualmente doctrina que resulte más repugnante para las personas que la ira de Dios y es la doctrina que a muchos les gustaría olvidar.”

¿Pero, por que tendría que resultar tan repugnante? Y ¿Por qué, tendríamos que olvidar este tema? Sencillamente es un tema tan cierto, que para entender el tema de la justificación por la fe, tenemos que comprender claramente. Notemos algunos pasajes que hablan de la ira de Dios, dice:

“Jehová es Dios celoso y vengador; Jehová es vengador y lleno de indignación; se venga de sus adversarios, y guarda enojo para sus enemigos.
Jehová es tardo para la ira y grande en poder, y no tendrá por inocente al culpable.” Nah. 1:2,3.

“¿Quien permanecerá delante de su ira? ¿Y quién quedará en pie en el ardor de su enojo? Su ira se derrama como fuego, y por él se hiende las peñas.” Nah. 1:6

Bien, aquí hay suficiente para lo que vamos a estudiar. La ira de Dios no es una ira desenfrenada que actúa sin pensar. Cuando nosotros nos airamos, nos airamos desenfrenadamente y sin pensar; pero esa ira que nosotros conocemos no es la misma que proviene de Dios. Cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios allá en el huerto del Edén, Dios mostró su ira, maldiciendo la tierra, y revelando la consecuencia del pecado que es el sufrimiento, ¿pero, por qué?, porque sencillamente Dios aborrece el pecado; el pecado causa la separación de Dios con el hombre. Y aquella ira es totalmente justificable, por que Dios es un Dios justo; así que su ira es por que nosotros desobedecimos a Dios. Pero no nos olvidemos que Dios es amor. Entonces, como Dios se airó con este mundo, la ira de Dios tenía que ser propiciada. ¿Que es propiciación? En las costumbres paganas generalmente se creía que los dioses se enojaban contra sus adoradores por no haberle gustado algo y esa ira tenia que ser acallada por sacrificios humanos; a eso, ellos llamaban propiciación. Entonces Pablo, escribiendo la carta a los Romanos uso esos términos para que los que leyesen esa carta pudiesen entender de alguna forma mas sencilla el plan de Dios. Notemos lo que dice Pablo: “Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quién puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados.” Romanos 3:24,25.

Como vemos, Cristo calmo la ira de Dios. Pero noten que Dios no pidió sacrificios humanos como solían hacer en las costumbres paganas para propiciar su ira; sino él mismo en su infinito amor proveyó la propiciación para su propia ira enviando a su Hijo.

Así llegamos a la conclusión de que la ira de Dios es tan cierta como su amor. No es una ira desenfrenada; sino una ira controlada; pero tan terrible que dio a su Hijo por nosotros. Cuando Jesús estaba en el Getsemaní fue donde empezó a sentir aquella ira que provenía del cielo -recordemos que fue Cristo quién propició esa ira-, Elena White comentando acerca de cuando Jesús estaba en el Getsemaní, dijo:

“Las palabras caen temblorosamente de los pálidos labios de Jesús: Padre mió, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Tres veces repitió esta oración. Tres veces rehuyó su humanidad el último y culminante sacrificio, pero ahora surge delante del Redentor del mundo la historia de la familia humana. Ve que los trasgresores de la ley, abandonados así mismos, tendrían que perecer. Ve la impotencia del hombre. Ve el poder del pecado. Los ayes y lamentos de un mundo condenado surgen delante de él. Contempla la suerte que le tocaría, y su decisión queda hecha. Salvará al hombre, sea cual fuere el costo. Acepta su bautismo de sangre, a fin de que por él los millones que perecen puedan obtener vida eterna… Hará propiciación por una raza que quiso pecar.”

La copa que Cristo bebió fue la ira de Dios, Cristo pago el precio de nuestra redención y en él somos nosotros salvos. Así que no tengamos por repugnante y queramos borrar de la Biblia este tema; por que aquella ira fue propiciada por Cristo. Y nosotros solamente creyendo en su sacrificio somos salvos. El cargó con nuestra culpa y por su llaga fuimos nosotros curados. Acerquémonos a Dios sin temor, sabiendo que su ira fue propiciada en Cristo Jesús. Por que por fe somos salvos en Cristo Jesús.

¡Que el señor te bendiga!

jueves 17 de enero de 2008

El sábado a la luz de la justificación por la fe


En el estudio anterior vimos que Dios los primeros tres día se dedico a “crear”, y los otros tres días completó la obra que había hecho los tres días anteriores. Todo lo que Dios hizo, lo hizo bueno en gran manera. Notemos lo que dice en Génesis 1:31- 2:3 cuando Dios termina la obra de la creación.

“Y vio Dios todo lo que había hecho [1], y he aquí era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto. Fueron pues acabados [2] los cielos y la tierra, y todo el ejército de ellos. Y acabó [3] Dios en el día séptimo la obra que hizo [4]; y reposó el día séptimo de toda obra que hizo [5]. Y bendijo el día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra [6] que había hecho [7] en la creación.”

Siete veces Dios recalca que había terminado la obra de la creación; eso quiere decir que en verdad era bueno en gran manera. Pero, Adán fue creado en el sexto día y, ¿Qué es lo primero que hizo Adán en su primer día de haber sido creado? Descansar. ¿Pero como? Recién había sido creado y en su primer día de haber sido creado, ¿descansó?. El hombre fue creado para descansar y adorar a Dios en su sábado; Adán no tenía que hacer nada, sino descansar y adorar a Dios.

Se imaginan a Adán preguntándole a Dios:

- Adán: Pero Señor, ¿como voy a descansar? ¿no quieres que te ayude en nada?

- Dios: Si Adán, quiero que descanses, ya todo está terminado.

- Adán: Pero Señor, si quieres te ayudo a enseñarles a cantar a los pájaros.

- Dios: No adán, ya lo hice, y aunque les enseñaras a cantar nunca vas a poder enseñarles a cantar como ya saben, nunca podrás.

- Adán: Pero Señor, si quieres te puedo ayudar a calibrar el oxigeno.

- Dios: No Adán, ya lo hice en el segundo día de la creación. Todo está hecho y he aquí es bueno en gran manera.

- Adán: Señor, entonces, ¿que quieres que haga?

- Dios: descansar.

La primera tarea que el hombre hizo aquí en la tierra fue, descansar. Pero, ¿que relación tiene el sábado con el tema de la justificación por la fe? ¡Mucho!

La vida de Cristo se compara con la creación, este mundo estaba desprovisto de justicia, todo estaba desordenado y vació, sin salvación. La norma para poder entrar al cielo siempre ha sido, es y será, su Santa ley. Pero, el hombre tras su pecado quedo destituido de la gloria de Dios. Notemos lo que dice Génesis 1:27. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen y semejanza Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

Adán, de por si podía guardar los Diez mandamientos de Dios, por que había sido creado a la imagen de Dios; pero sus hijos fueron creados a la imagen caída de Adán. Notemos lo que dice Génesis 5:3. “Y vivió Adán ciento treinta años, y engendró un hijo a su semejanza, conforme a su imagen, y llamo su nombre Set.”

Como vemos los hijos de Adán y todos los que saldrían después de él, serian engendrados a la imagen del hombre caído, y el hombre nunca más podría cumplir su ley, como Dios lo había hecho al principio. Es por eso que Pablo dice: “No hay justo ni aun uno”, todos somos pecadores, todos estamos malditos por la ley, por que dice: “Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas.” Todos nosotros hemos pecado, y por ende, la ley nos hace malditos, in merecedores de la vida eterna. Pero Dios, en su infinito amor proveyó un rescate para esta raza caída, se necesitaba un ser que nunca había caído para rescatar a la raza perdida; es Jesús. El vivió la vida que nosotros teníamos que vivir, el guardó y cumplió la Santa ley de Dios; haciéndose maldito por nosotros, para hacernos benditos, porque está escrito: Maldito todo el que es colgado de un madero, así que el tomo nuestra maldición, y nos hizo benditos.

Es por eso que tratando de cumplir la ley con nuestros esfuerzos, el hombre no puede justificarse para con Dios, solo por fe en la vida de Jesús, sabiendo de que el vivió lo que nosotros no podemos hacer, somos justificados ante Dios; solo por fe en Cristo Jesús.

Hay muchos que cometen el error de poner a Cristo como un modelo a igualar, y lo único que hacen es echar por tierra la obra que Cristo hizo. Nosotros nunca llegaremos a hacer y a igualar la obra que hizo Cristo. Si nosotros queremos ser igual a Cristo, nuestra salvación seria por obras. Jamás podremos igualar aquella escalera que une el cielo con la tierra, pero si podemos subir al cielo por aquella escalera, si podemos poner a Cristo como nuestro único salvador de este mundo. Cristo no es un modelo a igualar, ¡Cristo es un salvador!, que creyendo en el por fe nosotros somos salvos.

Cuando Dios termino su obra de la creación, lo único que le pidió a Adán fue descansar. Así mismo Cristo termino su obra de la redención en la cruz y lo único que nos pide a nosotros es creer en él. Jesús fue crucificado un día viernes, y descansó el día sábado. Los discípulos solamente tenían que descansar en su salvación el día sábado, por que todo estaba “consumado”. Así como Adán posiblemente preguntó ¿Qué hago? Y Dios le responde, descansa. Así es como nosotros le preguntamos a Dios, ¿Qué puedo hacer para ser salvo? Y Dios nos responde, cree y descansa en mi salvación.

domingo 23 de diciembre de 2007

Dios al control de la Historia


El libro de Daniel registra las profecías más espectaculares de la Biblia junto con Apocalipsis; desde el inicio del Gran conflicto hasta la segunda venida de Cristo y su Reino.

Para entender mejor la profecía que trataremos en este estudio, tendremos que bosquejar el libro de Daniel, por lo que se dividiría en dos secciones:

I.- Sección Histórica, cap. 1-6.

a) Llevados cautivos a Babilonia, cap. 1:21.

b) El sueño de Nabucodonosor, cap. 2:49.

c) La imagen de Nabucodonosor, cap. 3:30.

d) La locura de Nabucodonosor, cap. 4:37.

e) El desenfreno de Belsasar, cap. 5:31.

f) Daniel es echado en el foso de los leones, cap. 628.

II.- Sección Profética: cap. 7-12

a) Las cuatro bestias, cap. 7:28.

b) La visión del carnero y el macho cabrio, cap. 8:27

c) La oración de Daniel por su pueblo, 9:27

d) La visión de Daniel junto al río, cap. 10:21.

e) Los reyes del norte y del sur, cap. 11:45.

f) La liberación del pueblo de Dios, 12:13.

Ya bosquejado el libro de Daniel, podemos empezar con nuestro estudio; estudiaremos el capítulo 2 de Daniel.

Podemos decir que este capítulo de Daniel narra la historia de los reinos, y como Dios da reinos y quita reinos; Él está al control de la historia.

Elena de White supo que Dios llevaba el control de la historia y dijo: “La historia nos habla hoy. Dios asignó a cada nación e individuo un lugar en su gran plan. Hoy los hombres y las naciones son probados por la plomada que está en la mano de aquel que no comete error. Por su propia elección, cada uno decide su destino, y Dios lo rige todo para sus propósitos… desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura, las profecías que el gran YO SOY dio en su Palabra nos dicen donde estamos hoy en la proseción de los siglos y lo que puede esperarse en el tiempo futuro.” Pr. pp.240.

Como vemos, Dios es el que esta al control de los reinos y de la historia. Y la profecía de Daniel 2 nos habla de cómo Dios puso reinos y quito reinos en el plan de redención de este mundo; y como finalmente establecerá su Reino que no será jamás destruido.

Nabucodonosor tuvo un deseo de saber que sería lo que acontecería en el futuro, y es así como Dios le concibió el misterio y se lo revelo mediante un sueño.

Aquel sueño era una estatua gigante que su cabeza era de oro; el pecho de plata; su vientre y muslos de bronce; sus piernas de hierro; y sus pies de barro cosido y hierro. Mientras que el rey Nabucodonosor miraba aquella estatua, vino una piedra no cortada con mano, que cayó sobre los pies de aquella estatua y la desmenuzó.

Daniel al explicar la visión a Nabucodonosor, le dice: Tú, oh rey, eres aquella cabeza. Por lo tanto aquella cabeza de oro, es Babilonia. Y después de aquella cabeza se levantara otro reino inferior a Babilonia, como la plata es inferior al oro, Medo Persia; Después de los Medos y los Persas, se levantara otro reino inferior, como el bronce es inferior a la plata, Grecia; Y así como el hierro es inferior al bronce, Roma. Y así llegamos al final a Roma mezclada con diez reinos. La estatua era una figura humana, por lo tanto, aquella estatua tenía que tener diez dedos en los pies, que simboliza como iba a hacer conquistada Roma; por las diez tribus bárbaras. Entre esos diez reyes están: Visigodos (España), Francos (Francia), Suevos (Portugal), Alamanes (Alemanes), Anglosajones (Inglaterra), Lombardos (Italia), Burgundios (Suiza), Ostrogodos, Vándalos y Hérulos.

Nota, que tres de esos reinos fueron destruidos por el papado, tal como lo profetizo en Daniel 7:8.

La profecía de Daniel 2 nos habla que aquellos últimos reinos estarían divididos pero que se unirían por medio de alianzas, tal como ocurre hoy. Las alianzas podrían ser como por ejemplo: los tratados de libre comercio, la ONU, etc... También estos reinos hablarían de paz; pero en ningún momento se juntan como un reino. Tal como lo fue Babilonia, los Medos y los Persas y Grecia. Reinos que unieron al mundo entero. Pero que en los últimos tiempos se unirían por medio de alianzas, pero no se juntarían mas como reinos.

Pero el sueño de Nabucodonosor relata algo sorprendente, que una piedra cortada no con mano, caería en los pies de aquella estatua. Muchos piensan que aquella piedra es Cristo y su segunda venida; pero abarca mucho más allá. Notemos que Daniel no dice que seria la venida de Cristo; sino que seria un reino que jamás seria destruido. Por lo tanto, aquella piedra abarca mucho más allá de la segunda venida de Cristo. Notemos que la piedra desmenuza a los reinos, y que habla de un periodo de tiempo para que el viento se lleve los restos que quedan. También esa piedra formaría un monte que llenaría toda la tierra. Por lo tanto, esta piedra que habla Daniel, es el periodo en que se establecerá el reino de Dios; con la segunda venida de Cristo, El juicio en el Cielo, El juicio en la Tierra, y finalmente el establecimiento del reino de Dios en esta Tierra, como lo profetiza Apocalipsis 21.

Como vemos es Dios el que tiene el control de la historia, es Él quien rige los reinos de toda la tierra como parte del Plan Divino. Muy pronto, tan pronto que no se imaginan, llegara el día en que Dios establecerá su Reino, que no será jamás destruido.

Las profecías de la Biblia se cumplen a una velocidad impresionante, todo da testimonio que muy pronto vendrá nuestro Señor Jesucristo. La decadencia moral a aumentado mucho en estas ultimas décadas, los desastres naturales. Todo se prepara para la venida de Cristo. ¡Es tiempo de que sigamos a Cristo!

“¡Ah, cuan grande es aquel día!, tanto, que no hay otro semejante a él; tiempo de angustia para Jacob; pero de ella será librado.”

“Tocad trompeta en Sion, y dad alarma en mi santo monte; tiemblen todos los moradores de la tierra por que viene el día de Jehová, porque está cercano.”

“Por eso pues, ahora dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos, y convertíos a Jehová vuestro Dios; por que misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo”

Tú puedes ser parte de ese Reino, arrepiéntete de tus pecados y pídeselo a Dios; y el te recibirá con los brazos abiertos.

martes 27 de noviembre de 2007

Jesús en el Santuario Celestial.



El Plan de Redención estaba planeado para cualquier raza, no solamente para este mundo, sino para cualquiera que cayera en la tentación. Como este mundo cayo en la tentación y la consecuencia fue el pecado causando la separación de Dios con el hombre; Entonces Dios, dejando las noventa y nueve ovejas, salió en busca de la perdida, y así es como Dios puso el Plan de la Redención en acción.

Para que el hombre pudiera entender este plan, Dios mando a construir un Santuario, símbolo del que estaba en el cielo, El Señor le dijo a Moisés: “conforme a todo lo que te muestre... así lo harás” (éxodo 25:8).

Este Santuario estaba dividido en tres partes, el Atrio, el Lugar Santo, y el Lugar Santísimo. Cada parte, cada utensilio que estaba dentro del Santuario era un símbolo del Plan de Redención y su cumplimiento en Cristo.

En el Atrio estaba: el altar de los sacrificios, donde los holocaustos se elevaban como olor grato a Jehová (levíticos 1:9), símbolo de que Cristo se iba a entregar por nosotros como una ofrenda agradable a Dios. Un poco mas adentro había una fuente para lavar (éxodo 30:18), símbolo del Espíritu Santo, la palabra de Dios y el bautismo (S.Juan 7:37-29; Efesios 5:26; Romanos 6:3-6).En el Lugar Santo, a la derecha, estaba la mesa de los panes (Éxodo 25:30), con doce tortas hechas con flor de harina (Levíticos 25:5), representando a Cristo pan de vida (S.Juan 6:48) y al cuerpo espiritual de Cristo, su iglesia (1Corintios 10:17). A la izquierda estaba el candelero de oro (Éxodo 40:24), que tenia siete lámparas ardiendo continuamente, el apóstol Juan vio siete candeleros en el cielo, y en medio de ellos estaba Cristo (Apocalipsis 1:12), símbolo de los siete periodos de la iglesia, y de la intersección de Cristo por su iglesia (Apocalipsis 1:20). Delante del velo estaba el altar de incienso (Éxodo 30:1-3; 40:26). Allí el sacerdote quemaba incienso de mañana y tarde (Éxodo 30:7,8). S. Juan vio un altar de incienso de oro que estaba delante del trono de Dios en el cielo (Apocalipsis 8:3), se dice que el incienso representa las oraciones de los santos, que son presentadas al Padre como olor grato, gracias al sacrificio de Cristo.
El Lugar Santísimo era el más sagrado, allí estaba el arca del pacto que contenía los diez mandamientos de Dios (Éxodo 26:33). S. Juan vio el arca del pacto en el cielo (Apocalipsis 11:19). Sobre el propiciatorio se manifestaba la presencia de Dios (Éxodo 25:21,22) para hablar con Moisés (Números 7:89).


Allí en el santuario terrenal, Dios mando a Moisés que hiciera expiación por el pueblo una vez al año: “Y esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez días del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, ni el natural ni el extranjero que mora en vosotros” (Levíticos 16:29).
Solamente una vez al año podía entrar el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo para hacer expiación por los pecados del pueblo. Símbolo de que Cristo después de haberse entregado como sacrificio sin mancha, subió al Santuario no hecho con mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios.

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura”.

Acerquémonos a Dios sin temor, por que tenemos un gran sumo sacerdote que compadeció de nuestras debilidades estando aquí en la tierra, fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Porque todos fuimos condenados por el pecado de un hombre (esto es Adán), ahora bien, por un hombre todos nosotros seremos constituidos justos, mediante Cristo Jesús.

El Señor dijo: “yo soy la puerta; el que por mi entrare será salvo; y entrará, y saldrá y hallara pastos”. Nadie puede ser salvo sin Jesucristo, acerquemos a él con corazón sincero, confesemos pues nuestros pecados, para que Cristo los pueda perdonar.
El apóstol Juan por inspiración del Espíritu Santo dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo en perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

¿Quieres ser salvo de toda maldad? tan solo hay poder en Jesús.

Que Dios te Bendiga.

martes 30 de octubre de 2007

El Plan de Redención



La caída del hombre llenó todo el cielo de tristeza. El mundo que Dios había hecho estaba mancillado con la maldición del pecado, y habitado por seres condenados a la miseria y la muerte. Parecía no existir escapatoria para quienes habían quebrantado la ley. Los ángeles suspendieron sus himnos de alabanza. Por todos los ámbitos de los atrios celestiales había lamentos por la ruina que el pecado había causado.
El Hijo de Dios, el glorioso Comandante del cielo, se conmovió de compasión por la raza caída… Pero el amor divino había concebido un plan mediante el cual el hombre podría ser redimido. (Patriarcas y Profetas, pp. 33.)

Solamente uno podía rescatar a la raza caída, solamente uno debía morir por los pecados de este mundo. Era Cristo, el Hijo de Dios reconciliando consigo mismo al mundo, ninguno sino Cristo, podía soportar la vergüenza y el dolor, por que de tal manera amó Dios al mundo que a dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

La primera indicación que el hombre tuvo acerca de la redención fue cuando Dios sentencia a Satanás en el jardín. El Señor dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza, y tú la herirás en el calcañar” (Gen. 3:15).

En la cruz Dios dio a Satanás el golpe final, Dios dio el golpe en la cabeza, cuando Jesús dijo: “Consumado es”. Satanás fue derrotado, en el cielo fue un grito de alegría, por que Dios había ganado la victoria, había pagado el precio de la raza caída. El profeta Isaías dice: “Ciertamente llevo nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados... Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó, por su camino; mas Jehová cargó en él los pecados de todos nosotros”.

¡Miren que amor! Dios murió por nosotros sin haberlo pedido, sin haberlo merecido Dios dio a su Hijo por nosotros.

La trasgresión de la ley a causado la separación de Dios y el hombre, es por eso que Satanás procura llevarnos a transgredir la ley, por que es la única manera en que nosotros nos alejamos de Dios, es por eso que Pablo en Romanos 7 dice: Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley dijera: No codiciaras. En los versículos siguientes Pablo viendo su condición de pecador dice: ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? pero cuando contempla la cruz, cuando ve que hay un Dios que pago el precio de su trasgresión, Pablo llega a decir: Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

Es así como nosotros debemos dar gracias siempre por Jesucristo, con cada pecado que cometemos en esta vida, vemos que Dios pago el precio de esa transgresión, con esto no estoy diciendo de que podamos pecar deliberadamente, no, me estoy refiriendo a que si nosotros nos arrepentimos de nuestros pecados veremos un sacrificio a favor nuestro, veremos a un Dios compasivo que esta dispuestos a perdonar nuestros pecados.
Pero la decisión es de nosotros, debemos decidir si aceptar el sacrificio de Cristo o no.

He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenare con él, y el conmigo.

Dios quiere entrar en tu corazón, pídeselo, y el lo hará.


Que Dios te Bendiga.